Cuarenta y ocho horas para que una ciudad se cuide sola.
En la Hackatón CoCrea Barranquilla 2013 diseñamos CUIDAPP: adoptar, vigilar y reportar los activos públicos urbanos desde el móvil, con una operación empresarial detrás que valida, atiende y cierra cada reporte. Llegó a la evaluación nacional y quedó cuarta entre ocho finalistas.
- Programa
- CoCrea Colombia — MinTIC y Banco Mundial
- Producto
- CUIDAPP · «Cuida TU Ciudad»
- Rol
- Diseño gráfico, experiencia, comunicación y marketing, dentro del equipo NerdCORE I
- Periodo
- Mayo – agosto de 2013
- Equipo
- Ariel Díaz, Leo Jiménez, Carlos Carvajalino y Wil Acosta
- Tecnología
- Java, JSF, Ruby on Rails, PostgreSQL, PostGIS, Quantum GIS, Google Maps
- Entregables
- Estrategia, marca, UX, wireframes, interfaz móvil y web, arquitectura funcional, pitch y APK
- Resultado
- Finalista nacional · 34,2 puntos · 4.º lugar entre ocho aplicaciones

El contexto
En 2013, CoCrea Colombia reunió en Barranquilla a ciudadanos, diseñadores y desarrolladores alrededor de una pregunta concreta: cómo usar la tecnología para resolver problemas cotidianos de ciudad. Dos jornadas de trabajo intensivo —inspiración, formación de equipos, ideación, prototipo y presentación ante jurados—, réplica del mismo formato en Cali y Manizales.
El equipo NerdCORE I no eligió el problema más visible. Ni la vía dañada ni la luminaria apagada: eligió la desconexión entre quien usa un bien urbano y quien está encargado de mantenerlo. Cuando un activo público se deteriora, el ciudadano no tiene una ruta clara para actuar; y la empresa responsable carece de una red distribuida de vigilancia y evidencia.

La invitación
El encuentro no nació como un concurso de programación. Nació dentro del proyecto Ciudades Inteligentes, una cooperación con el Banco Mundial para desarrollar capacidades tecnológicas alrededor de tres ejes: la competitividad, el medio ambiente y la relación entre gobierno y ciudadano. Colombia eligió tres ciudades piloto —Barranquilla, Cali y Manizales— y la misma campaña salió a la calle en las tres.
La convocatoria fue deliberadamente ancha. La Alcaldía de Barranquilla no llamó solo a desarrolladores: llamó también a diseñadores, emprendedores, expertos y no técnicos, y de forma explícita a gente de mercadeo, gestión de proyectos de internet, comunicaciones y redes sociales. Se podía llegar con equipo armado o formarlo en el sitio. Esa mezcla es la que explica el resultado: CUIDAPP no ganó terreno por su código, sino por haber entendido a las dos audiencias que compartían el sistema.
Había además una ruta más allá del fin de semana. Los ganadores de cada ciudad viajaban al taller Ciudades Inteligentes en Bogotá, a competir entre sí. Es decir: el hackatón local era una eliminatoria, no un final. Eso cambió cómo se preparó el pitch.
Fuente: boletín de prensa del 26 de abril de 2013.
- Fechas en Barranquilla
- 4 y 5 de mayo de 2013, desde las 8:00 a. m.
- Sede
- Universidad del Norte
- Convoca
- Alcaldía de Barranquilla
- Cooperación
- Banco Mundial · proyecto Ciudades Inteligentes
- Ciudades piloto
- Barranquilla, Cali y Manizales
- Equipos
- De tres a cuatro personas, armadas o formadas en el sitio
- Socialización previa
- 27 de abril, 9:00 a 11:00 a. m., hotel Barranquilla Plaza
- Final nacional
- Taller Ciudades Inteligentes, 26 y 27 de junio, Bogotá

El reto
Un buzón de quejas no era la respuesta. El reporte solo sirve si alguien lo recibe, lo valida y lo cierra.
Esa distinción marcó todo el diseño. La propuesta se planteó como un círculo de colaboración: el ciudadano detecta y documenta; la empresa valida, atiende y cierra; la ciudad conserva mejor sus bienes comunes. Diseñar solo la pantalla de reporte habría dejado la promesa a medias.
- La presión del tiempo obligaba a reducir el problema. La ciudad ofrecía decenas de retos; CUIDAPP ganó foco al escoger un comportamiento concreto y construir alrededor de él una experiencia completa.
- Había que diseñar confianza, no solo pantallas. La participación ciudadana solo se sostiene si el reporte es verificable y la respuesta es visible.
- Dos audiencias con incentivos distintos compartían el mismo sistema: el vecino que pasa por ahí y la empresa que responde por el activo.
El piloto se concentró en canecas, hidrantes y alcantarillas, con extensión prevista a luminarias, señales, paraderos, zonas verdes, semáforos y monumentos.
Decisiones de diseño
Tres maneras de llegar al mismo activo
El problema: identificar inequívocamente un objeto físico de la calle desde un teléfono, sin obligar al ciudadano a saber cómo lo llama la empresa.
La decisión: tres rutas equivalentes hacia el mismo registro — escanear el código QR pegado al activo, digitar su código, o escogerlo del mapa por proximidad. La proximidad física se convirtió en interfaz: lo que tienes delante es lo que la aplicación te ofrece.
Al resolverlo, la pantalla devuelve la ficha verificada del activo —tipo, ubicación, categoría y número de vigías— antes de dejar reportar. Ese paso de confirmación es lo que separa un reporte útil de un dato suelto.

Adoptar, no solo denunciar
La palabra elegida no fue «reportar» sino adoptar. Cada activo puede reunir a varias personas interesadas en su conservación, y la aplicación las cuenta: la ficha muestra cuántos vigías tiene, y «Mis Activos» lista los que cada ciudadano decidió preservar.
Ese cambio de encuadre es lo que convirtió una herramienta de quejas en una de cuidado. El vecino no reclama contra alguien: se hace cargo de algo.

El reporte se apoya en la evidencia
El flujo se concentró en cinco momentos: identificar la categoría, elegir el activo por proximidad, tomar evidencia, describir la novedad y enviar. La fotografía no es un adjunto opcional: es el paso que hace verificable el reporte y el que permite a la empresa priorizar sin desplazar una cuadrilla.
La captura se resolvió a pantalla completa, con aceptar y descartar a los lados del obturador, para que la decisión de quedarse con la foto ocurra en el mismo gesto.

El estado del caso, a la vista
El problema: nada desalienta más la participación que un reporte que se pierde.
La decisión: exponer el ciclo completo al ciudadano. Cada activo guarda su historial con fecha y estado —pendiente, revisado, rechazado, atendido, cerrado— y un rechazo nunca es mudo: se abre con el motivo escrito por el analista que lo revisó.
La confianza no se declara en la pantalla de bienvenida. Se construye mostrando qué pasó con lo que enviaste.

Cuatro perfiles detrás de la pantalla
Para que el ciclo se cerrara hizo falta diseñar la otra mitad: una plataforma web con cuatro accesos —administrador, empresa, analista de servicio y analista de mantenimiento— y su propia lógica de autorización, categorías, usuarios, activos y tickets.
El analista de servicio revisa el reporte con la foto y el mapa al lado, y aprueba o rechaza dejando por escrito la observación que el ciudadano verá. El de mantenimiento registra la acción ejecutada. Ese par de gestos es lo que sostiene toda la promesa del lado móvil.

La arquitectura del servicio
El mapa de la aplicación se dibujó entero antes de maquetar: los cuatro accesos web, los formularios de solicitud y autorización de empresas, la administración de categorías, usuarios y activos, y las dos rutas de ticket —servicio y mantenimiento— con sus estados y justificaciones.
Debajo, un modelo geoespacial sobre PostgreSQL y PostGIS, con un motor de geoeventos en Ruby on Rails y las capas de Google Maps y Quantum GIS. Lo que en la pantalla es «el activo de la esquina» es, en la base, una geometría con categoría, empresa responsable y bitácora.


El recorrido, pantalla por pantalla
Doce pantallas resuelven el ciclo entero, de la sesión al acuse de recibo. Estas nueve son el recorrido completo. La identidad —una mano naranja que cubre una ciudad azul, bajo el lema «Cuida TU Ciudad»— no fue un recubrimiento final: ayudó a explicar y ordenar el servicio ante jurados, aliados y beta testers.









Resultados
En la evaluación de agosto de 2013 el jurado lo formaron MinTIC, Wayra y el Banco Mundial, sobre tres criterios: funcionalidad, relevancia y usabilidad. Wayra calificó CUIDAPP con 4 sobre 5 en los tres, y el Banco Mundial con 4,2 en usabilidad y 4,2 en funcionalidad.
Más allá de la clasificación, la evidencia muestra tres logros de maduración: la idea avanzó de un pitch de dos jornadas a una solución móvil y web con arquitectura y entregables técnicos; el equipo definió pilotos posibles con Triple A en Barranquilla, Metroagua en Santa Marta y Aguas de la Sabana en Sincelejo, más una comunidad de beta testers con Metrotel; y el modelo se concibió para replicarse por ciudad, empresa, categoría y tipo de activo.
Lo que siguió después del evento
El trabajo no terminó con el pitch. Durante los meses siguientes, CUIDAPP evolucionó en reuniones de seguimiento, definición de arquitectura, wireframes, interfaces móviles y web, documentación técnica y presentaciones de piloto. Hubo mentoría de negocio, compra de dominio y servidor, y un plan de trabajo con fechas: lanzamiento de una versión 0.9 a beta testers, cien probadores entre 18 y 45 años en Android, y una meta de ciento cincuenta adopciones y cincuenta reportes.

La marca salió a la calle
La marca no se quedó en la pantalla. Se mandaron a hacer camisas para el equipo y una pieza de eucol: el formato en el que un vecino se encontraría con CUIDAPP camino al trabajo, sin haber descargado nada. Es también la prueba que ninguna maqueta da —la mano sobre el mapa se reconoce a dos metros y el amarillo sobre azul aguanta el sol de la calle—, y durante las jornadas del programa le puso cara al equipo delante de jurados, mentores y los otros participantes.


Aprendizajes
Una hackatón no produce un producto. Produce una hipótesis lo bastante concreta como para que alguien más quiera discutirla contigo.
Tener diseño, comunicación y desarrollo en el mismo equipo aceleró las decisiones. Se pensó a la vez en utilidad, viabilidad técnica y claridad de la propuesta; la marca y la interfaz no llegaron al final a maquillar, sirvieron para ordenar el servicio mientras se definía.
El prototipo abrió una conversación, no cerró una demostración. Los materiales posteriores muestran la solución adaptándose a categorías de activos de empresas de servicios públicos y telecomunicaciones: el prototipo funcionó como objeto de conversación para explorar pilotos.
La evaluación externa señaló dónde estaba la brecha. MinTIC calificó la funcionalidad con 2,5 sobre 5 mientras Wayra y el Banco Mundial la valoraron con 4 y 4,2. La lección es de comunicación, no de código: había que documentar con precisión qué funciones estaban operativas, cuáles eran prototipo y cuáles pertenecían a la visión futura.
¿Tienes una idea que necesita volverse producto? HablemosLas alianzas se presentan como pilotos previstos en el pitch. No hubo despliegue comercial y no se afirman métricas de adopción, porque el archivo no las respalda.
Más sobre CUIDAPP
Dos presentaciones del proyecto, publicadas entonces y todavía en línea: