La salud pública, puerta por puerta.
Una app de campo para el caminante y una consola de mando para quien lo coordina. Dos generaciones del mismo sistema con dos años de distancia, y una sola pregunta de diseño: cómo hacer que un dato tomado en el andén de una casa sirva para decidir a quién visitar mañana.
- Cliente final
- Alcaldía de Barranquilla · Gobernación del Atlántico
- Contratante
- Tecnosystems IT S.A.S.
- Productos
- Caminantes de la Salud (2014) · Atención Primaria en Salud (2016)
- Rol
- Diseño de interfaz de usuario
- Periodo
- Marzo a diciembre de 2014 · enero de 2016
- Plataformas
- Web de escritorio y Android
- Cartografía
- Leaflet sobre OpenStreetMap en la segunda generación
- Entregables
- Maquetas web y móvil, iconografía territorial, markup y manual

El contexto
El problema no es capturar el dato. Es que el dato sirva para decidir a quién visitar mañana.
Un programa de atención primaria funciona así: equipos de promotores —los caminantes— recorren barrios casa por casa, censan familias, registran condiciones de vivienda y salud, y vuelven al día siguiente. Es un trabajo de pie, con mala señal, bajo el sol del Caribe, y produce miles de registros al mes.
Dos años después, con otro cliente y otro nombre —Atención Primaria en Salud, bajo el programa Atlántico más Social—, el mismo problema volvió con más precisión cartográfica. El archivo conserva las dos generaciones, y comparadas cuentan una historia mejor que cualquiera de las dos por separado.
- Localidad
- Barrio
- Manzana
- Familia
- Persona
Cinco niveles, cada uno filtrando al siguiente. Y dos unidades más que revelan el modelo real: camino y paso. La ruta del promotor no es una lista de direcciones: es una secuencia planificada, y el sistema la trata como objeto propio.
El reto
El campo y el escritorio no se parecen en nada. El caminante necesita formularios de una columna, botones grandes, poca lectura y tolerancia a la interrupción. El coordinador necesita mapas, filtros cruzados y tablas. Es un solo sistema con dos interfaces que no comparten casi nada salvo el vocabulario.
La cobertura se entiende viéndola, no leyéndola. Saber que se hicieron trescientas visitas no dice nada. Saber dónde no se hicieron es lo que cambia la ruta del día siguiente.
Quien lee el tablero no siempre lee porcentajes con soltura. El destinatario de los indicadores es un coordinador de campo, no un analista.


Decisiones de diseño
El mapa es la tabla
La pantalla de seguimiento no es un listado con una pestaña de mapa: es el mapa, ocupando tres cuartas partes del ancho, con un marcador por visita.
A la izquierda, una columna estrecha de filtros encadenados —localidad, barrio, caminante, tipo de visita— más un rango de fechas. Los filtros no producen una lista: repueblan el mapa.
En un programa territorial la pregunta siempre es geográfica. Poner el mapa de primero elimina un paso de todas las consultas.

Indicadores con meta, no cifras sueltas
El tablero no muestra números: muestra filas con valor actual, meta y estado. Visitas ejecutadas sobre programadas. Caminantes activos sobre dotación. Barrios cubiertos sobre barrios asignados. Minutos reales contra minutos objetivo.
Ningún número aparece sin su referencia, y el estado se nombra en palabras —cumplido, operativo, completo, óptimo— no solo en porcentaje.
Un valor solo no permite decidir. Un valor contra su meta sí.

La app repite el orden del mundo, no el de la base de datos
El flujo Android sigue la secuencia física de una visita: identificación y ubicación, personas de la familia, agregar persona. El paso de identificación va partido en dos pantallas en vez de una larga.
Y la pantalla de familia tiene un estado vacío explícito antes de que se agregue a nadie.
Lo primero que ve el caminante en una casa nueva es precisamente una lista vacía. Ese momento merecía diseño propio.


De mostrar dónde se estuvo a dibujar dónde hay que ir
La generación de 2016 reemplaza el mapa estático por Leaflet sobre OpenStreetMap, con dibujo de polígono para delimitar territorios a mano, filtros por agente, ciudad y barrio, y rango de fechas en la cabecera.
El salto es conceptual: en 2014 el mapa mostraba dónde se había estado; en 2016 permite trazar dónde hay que ir.





Dos generaciones, un mismo problema
La primera generación resolvió el registro y el seguimiento. La segunda añadió precisión cartográfica y especializó el formulario de campo: encuesta de vivienda por edad y sexo, y un módulo aparte de vacunas.
Las cifras que aparecen en el tablero de indicadores son datos de demostración de la maqueta, marcada como piloto.
El resto del sistema
Un programa de salud territorial no cabe en cuatro pantallas. Estas son otras piezas del conjunto.




Que un dato tomado en el andén de una casa aparezca esa misma tarde como un punto en un mapa.
Otros casos: María Mulata, el backoffice de comparenderas y la planta de ESWindows.
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