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Caso de estudio · Tránsito y sanción

El sistema propone la placa. Una persona la confirma.

Siete pestañas, un visor de evidencia y una decisión humana obligatoria en el centro del flujo. El backoffice que convierte un video de tránsito en un comparendo válido, diseñado en tres días hábiles a finales de 2015.

Contratante
Tecnosystems IT S.A.S.
Producto
Backoffice de auditoría de campo · validación de fotodetección
Rol
Diseño de interfaz · dirección del entregable
Periodo
Noviembre de 2015 a enero de 2016
Familia
Comparendera, Contravenciones, Infractores, Infocomparendos
Dispositivo de campo
Terminal robusto Zebra TC55
Volumen de la maqueta
288 infracciones en tres lotes consecutivos
Entregables
Maquetas del backoffice, iconografía del visor, markup
Pantalla de captura de placas con el índice de lotes a la izquierda y la evidencia fotográfica a tamaño completo a la derecha
El recorte de la placa real, junto al campo que el sistema leyó

El contexto

Una foto no es una prueba. Convertirla en uno requiere que alguien mire.

La bitácora del último trimestre de 2015 registra el arranque en tres líneas consecutivas: 20 de noviembre, levantamiento de requerimientos; 21 de noviembre, maqueta; 24 de noviembre, entrega. Tres días hábiles de principio a fin. Ese ritmo describe bien la etapa: para finales de 2015 el trabajo ya no era diseñar una pantalla, era dirigir un entregable con un equipo detrás.

La pieza de campo —la comparendera, un terminal robusto en manos del agente— era solo la mitad del problema. La otra mitad, la que este caso documenta, es lo que pasa después: cientos de infracciones capturadas automáticamente que alguien tiene que revisar, aprobar o rechazar antes de que se conviertan en una multa con efectos legales.

Las siete etapas
  • Cargar archivo plano
  • Capturar placas
  • Aprobadas a procesamiento
  • Actualizar dirección
  • Aprobación de Agente
  • Generar archivo plano
  • Infracciones rechazadas

No son secciones: son los estados por los que pasa una infracción, en orden.

El reto

La lectura automática se equivoca. El sistema captura vehículos infringiendo, pero una placa puede leerse mal por sombra, ángulo, suciedad o un bus que se atraviesa. Una placa mal leída es una multa enviada a un inocente.

El volumen es industrial y el error es individual. Los lotes de la maqueta son de 130, 100 y 58 infracciones —288 en un solo pantallazo, de tres días consecutivos. La interfaz tenía que soportar revisión en serie sin que la velocidad degradara el cuidado en cada caso.

El acto es sancionatorio. No se aprueba un pedido: se inicia un proceso administrativo contra un ciudadano. La interfaz tenía que dejar rastro de quién aprobó qué, y hacer que rechazar fuera tan fácil como aprobar.

Primera pestaña del sistema, carga del archivo plano de infracciones
Entrada: el archivo plano del operador
Pestaña de infracciones aprobadas a procesamiento
Salida: las que pasaron el filtro

Decisiones de diseño

01

El flujo es la interfaz

La navegación superior no ofrece secciones sino las siete etapas del proceso, en orden. El operador no navega un sistema: avanza una tubería.

Y la última pestaña —Infracciones rechazadas— tiene el mismo peso visual que las demás.

Descartar no es un callejón sin salida: es una salida legítima del proceso, y la interfaz lo dice antes de que nadie pregunte.

Pestaña de infracciones rechazadas, con el mismo peso visual que el resto del flujo
02

La evidencia ocupa la mitad de la pantalla

A la izquierda, el índice: lotes plegables por fecha con su conteo entre paréntesis, y dentro de cada uno las infracciones con código, dirección, fecha, hora y placa. A la derecha, la evidencia a tamaño completo con la ficha del vehículo encima.

Bajo la imagen, siete controles: ajustar al ancho, ajustar al alto, encuadrar, acercar, alejar y rotar en ambos sentidos. Y bajo ellos, la tira de fotogramas con el botón de reproducción, porque a veces la foto no basta y hay que ver el video.

La proporción es la tesis: la mitad de la pantalla es para mirar, no para operar.

Pestaña de actualización de dirección, con el visor de evidencia y sus controles
03

La doble lectura de placa

Es el corazón del sistema y ocupa una sola línea. A la izquierda, la placa recortada de la foto original, en su tipografía y color reales. A la derecha, el campo de texto editable con lo que el sistema leyó. Al lado, verde para aceptar y rojo para rechazar.

El operador no lee un dato: compara dos objetos. El recorte real es la única fuente de verdad, y está puesto donde la vista lo compara sin esfuerzo.

Ese pequeño par —imagen y campo, uno junto al otro— es lo que impide que un error de lectura automática se convierta en una sanción.

Pestaña de aprobación de agente, con aceptar y rechazar en el encabezado del registro
04

El agente aprueba en dos escalas

En la etapa de aprobación aparecen dos gestos distintos: una doble flecha a la altura del lote, que despacha el conjunto, y un icono de reproceso por fila, que devuelve un caso concreto al principio.

Que reprocesar tenga estado activo e inactivo dice algo del sistema: hay infracciones que se pueden mandar de vuelta y hay otras que ya no. La interfaz muestra la diferencia antes del clic.

Pestaña de generación del archivo plano de salida
Interfaz pública de consulta asociada al sistema
La cara pública del mismo sistema

El resultado

7etapas del proceso
288infracciones en un solo lote de prueba
3días de la petición a la entrega
2lecturas de placa por infracción

Los lotes de la maqueta están fechados el 28, 29 y 30 de diciembre de 2015, con capturas reales de calles de Barranquilla: una zona de prohibido parquear, un bus de servicio público, un vehículo sobre el andén.

En el registro interno de trayectoria el proyecto aparece en 2016 como App Comparendera, junto a Infocomparendos, que resolvió el otro extremo de la cadena: la consulta ciudadana del comparendo.

Diseñar para sancionar obliga a diseñar la duda: el sistema propone, pero nadie multa a nadie hasta que una persona confirma.

Otros casos: María Mulata, Caminantes de la Salud y la planta de ESWindows.

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