Que la fachada salga a tiempo y completa.
Dos interfaces para el piso de planta de ESWindows: la que planea la producción y la que decide si el vidrio sale o se devuelve. Seis familias de material, medidas en dos sistemas de unidades a la vez y una tabla que reparte el costo de cada error entre planta, obra, ingeniería y transporte.
- Cliente
- ESWindows · Tecnoglass — vidrio arquitectónico, Barranquilla
- Contratante
- Tecnosystems IT S.A.S.
- Productos
- OMA · Orden Maestra — GlassInspector · inspección de calidad
- Rol
- Diseño de interfaz · dirección del entregable
- Periodo
- Octubre de 2015 a marzo de 2016
- Familias de material
- Vidrio, aluminio, accesorios, sistemas, referencias y empaques
- Continuidad
- Un capítulo de la cuenta de Tecnoglass, activa de 2014 a 2021
- Entregables
- Maquetas web de ambos sistemas, iconografía y markup

El contexto
Una fachada no es un producto: es un ensamble. Y cuando algo sale mal, alguien lo pagó.
La cuenta de Tecnoglass y ESWindows había empezado en marzo de 2014, cuando el departamento de sistemas entregó las credenciales de sus sitios web. Para finales de 2015 la relación había pasado del sitio corporativo al piso de planta.
La bitácora del último trimestre de 2015 registra el tránsito casi día a día: input maestro de producción el 3 de octubre, muestra el 4, actualización el 15, input orden maestra el 17. De ahí salieron dos sistemas que resuelven los dos extremos de una orden de fabricación: planearla y auditarla.
La planta trabaja en milímetros. El cliente en Estados Unidos especifica en pulgadas fraccionarias. Y cada pieza que se rompe, se pierde o se pide mal se repone —y esa reposición se come el margen del contrato.
Los dos sistemas atacan eso: uno controla la fecha, el otro controla la conformidad.
El reto
Las medidas viven en dos sistemas a la vez. Un inspector que tenga que convertir mentalmente 62 5/8 de pulgada a 1590 milímetros mientras revisa cien piezas va a equivocarse.
La reposición es la métrica que duele. El sistema tenía que hacer visible no solo cuánto se repuso, sino de qué tipo y por culpa de quién —planta, obra, ingeniería o transporte—, porque cada categoría apunta a una causa distinta y a un responsable distinto.
Una orden de fachada no se despacha: se ejecuta. Tiene etapas que se solapan y compuertas que se pueden atrasar sin que nadie lo note hasta que ya es tarde.


Decisiones de diseño
El cronograma como tabla de desviación
Cada orden de producción atraviesa cuatro compuertas —orden de aluminio, optimización, orden de vidrio y aprobación—, y cada compuerta se muestra con tres columnas: teórica, real y contador.
Donde la fecha real falta o llegó tarde, la celda se tiñe de rojo pálido. No hay leyenda, no hay filtro de alertas: el atraso se ve recorriendo la tabla con la vista.
Un cronograma que solo muestra lo planeado sirve para planear. Uno que muestra plan y realidad lado a lado sirve para responder.

La reposición dice quién y cuánto
La pantalla de reposiciones no es un listado de incidencias: es una atribución de costo. Arriba, el valor del contrato, lo cotizado por material y el porcentaje reservado para reposiciones. Al centro, el registro caso por caso con su motivo —dañado en obra, partido en planta, mal pedido, dañado en transporte— y su responsable.
Abajo, el reparto que importa: cuánto se llevó la planta, cuánto la obra, cuánto ingeniería y cuánto el transporte, en pesos y en porcentaje del contrato.
La pregunta del jefe de planta nunca es «cuánto se repuso». Es «de quién fue y cuánto del contrato se comió».

Tres resúmenes en vez de uno
Los resúmenes de reposición están separados a propósito —generales, cristales y accesorios— en lugar de una tabla única con columna de categoría.
Separar cuesta tres pantallas en vez de una, pero permite que el jefe de planta abra directamente la que le importa esa semana.

Seis familias, una barra
La navegación de GlassInspector son seis pestañas y nada más: vidrio, aluminio, accesorios, sistemas, referencias y empaques. Sin menú lateral, sin jerarquía adicional.
El inspector siempre está parado frente a un tipo de material, y esa es toda la orientación que necesita. Dentro de cada familia, dos vistas: OVES —las órdenes por inspeccionar— y estado de orden.

La medida doble en la misma celda
Cada celda de dimensión muestra las dos unidades apiladas: pulgada fraccionaria arriba, milímetro abajo, sin conmutador ni preferencia de usuario. Lo mismo con recibido / consumido: dos números en una celda, porque la pregunta del inspector nunca es cuánto llegó sino la diferencia.
Es la decisión más pequeña del sistema y la más útil: la misma fila sirve al que habla en pulgadas y al que corta en milímetros.

Interruptores, no casillas
Las dos decisiones del inspector se toman con interruptores etiquetados en ambos extremos: revisado entre No y Sí, y ¿conforme? entre NC y OK.
Una casilla sin marcar es ambigua —¿no se revisó, o se revisó y no cumplió?—; un interruptor en «No» es una respuesta. Al lado, tres acciones por fila: observación, guardar y agregar.
En un registro de calidad que puede terminar en una reclamación, obligar a un estado explícito no es rigidez: es prueba.





Por qué este caso importa en la trayectoria
Esta es la cuenta que sobrevive a todo lo demás. Empezó en marzo de 2014 con las credenciales de un sitio web, pasó por el piso de planta en 2016, y cinco años después del final de la etapa Tecnosystems seguía siendo el cliente ancla: la operación digital completa de cuatro marcas del grupo.
El registro interno muestra la continuidad: en 2017 aparecen App para Calidad: Inspección, App para Calidad: TecnoMetter y App para Sistemas: Mesa de Servicios. La misma planta, el mismo interlocutor, siete años seguidos.
Del cronograma que delata el atraso a la tabla que reparte la culpa: dos sistemas para que una fachada salga a tiempo y completa.
Este caso es un capítulo de los siete años de la cuenta de Tecnoglass. Otros casos: María Mulata, el backoffice de comparenderas y Caminantes de la Salud.
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